El foco no se encuentra, se cultiva: cómo dejar de regalar tu energía a las redes y volver al centro.
Introducción
Siento empezar así, tan directa, pero… estar ocupada todo el día no significa que estés avanzando hacia tus objetivos.
Puedes tener mil cosas por hacer, listas interminables, reuniones, ideas, urgencias y pendientes que no dan tregua.
Y aún así, terminar el día con la sensación de haber hecho mucho y de no haber hecho nada.
De estar agotada, pero no satisfecha.
De haber estado todo el rato en movimiento… pero sin haber dado ni un paso hacia lo que realmente importa.
Y no, no es que no te estés esforzando. No es que seas desorganizada. No es que no sepas planificar.
La raíz del problema no está ahí. La raíz está en algo mucho más profundo:
Vivimos en un sistema que ha convertido la distracción en norma.
Vivimos en una cultura que celebra la urgencia, glorifica la hiperactividad y nos empuja a estar disponibles todo el tiempo.
Y cuando a ese ruido constante le sumamos el impacto invisible —pero poderoso— de las redes sociales en nuestra atención, la ecuación se vuelve insostenible. Porque tú y yo sabemos que lo de «mirar Instagram cinco minutitos» es un cuento. De cinco minutos nada de nada. Abrimos la app, hacemos scroll, vemos un par de reels, nos encontramos con algo que nos interesa, guardamos contenido para «después» y cuando nos damos cuenta, ha pasado media hora, una hora o más. Y lo curioso es que ese consumo en piloto automático no solo nos roba tiempo, sino también energía y foco. Nos desconecta de lo que realmente importa.
Por eso, en este artículo vamos a hablar de dos cosas y ninguna de ellas se centra en la productividad.
- Cómo recuperar el foco y avanzar sin agobiarte. → Va de volver al centro.
- Cómo dejar de perder tiempo en redes y usarlas con intención. → De dejar de regalar nuestra energía a cosas que no nos nutren.


Y de recordar que el foco no se encuentra por casualidad: el foco se cultiva.
Si sientes que necesitas claridad y dirección para que tu planificación se convierta en acción, este artículo es para ti.
Qué es el foco
Vamos a desmontar un mito muy extendido:
El foco no es hacer más cosas en menos tiempo. El foco no es tachar veinte tareas de una lista. Tampoco es llenar cada minuto del calendario con cosas “útiles”.
El foco tiene que ver con una elección: elegir conscientemente dónde pones tu atención, tu tiempo y tu energía.
Porque en un mundo que compite por capturar cada segundo de tu mirada, prestar atención es un acto revolucionario.
Piensa en el foco como si fuera un rayo de luz en medio de la oscuridad.
No necesitas iluminar todo el camino. Solo el siguiente paso.
Ese pequeño haz de luz que te permite avanzar, con presencia, sin perderte.


El foco no es rigidez. Es un músculo que puedes entrenar. Y es también una brújula que te ayuda a mantener el rumbo cuando todo a tu alrededor parece cambiar de dirección.
Btw, si te interesa profundizar más en esto de diseñar tu visión y crear tu camino con intención, tienes que escuchar esto.
El problema es que vivimos en un mundo donde todo compite por nuestra atención. Y aquí entran en juego dos tipos de ruido que nos sacan del camino: el ruido externo y el interno.
Por qué perdemos el foco tan fácilmente
¿Por qué perdemos el foco con tanta facilidad?
Lo sé. Tú lo sabes. Yo lo sé. Sabemos lo que queremos, tenemos claros nuestros objetivos… pero igual, se nos va la atención. Nos enredamos. Nos dispersamos. Perdemos el norte.
Y no es casualidad.
🔊 Hay dos grandes tipos de ruido que nos sacan del centro:
1. Ruido externo
Ese bombardeo constante de notificaciones, mensajes, emails, reels, stories, etiquetas, novedades. Tu día puede comenzar con un “solo voy a mirar Instagram cinco minutos” y, cuando te das cuenta… ¡Pum! Una hora en el agujero negro del scroll infinito.
Y no es porque seas débil.Las redes sociales han sido diseñadas para capturar tu atención. No son neutras. Son algoritmos pensados para mantenerte enganchada el mayor tiempo posible. Y lo logran.
2. Ruido interno
Este es más sutil, pero igual de potente.
Es esa vocecita que te dice:
— “No estoy haciendo suficiente.”
— “Esto debería estar mejor.”
— “¿Y si no gusta lo que hago?”
— “¿Y si me estoy quedando atrás?”
Autoexigencia. Perfeccionismo. Miedo al juicio.
Esa espiral mental que no te deja avanzar. Que te sabotea el foco desde dentro.
¿Y las redes sociales? ¿Qué papel juegan en todo esto?
Ay… amiga mía.
Este es un temazo.
Porque tú y yo sabemos que las redes sociales pueden ser herramientas maravillosas.
Te permiten comunicar tu mensaje, conectar con tu comunidad, compartir lo que haces.
Pero también pueden convertirse en un agujero negro de energía y autoestima.
Te explico:
📲 El scroll no relaja, te desconecta
Nos han hecho creer que “mirar un par de reels” es una forma de desconectar.
Pero en realidad, lo que muchas veces hacemos es desconectarnos de nosotras mismas.
¿Te suena esto?
- Abres Instagram nada más despertarte, antes de salir de la cama.
- Entras “a mirar una cosita” y sales media hora después, más ansiosa que antes.
- Te sientes comparándote con otras, pensando en lo que deberías estar haciendo, o sintiéndote culpable por no crear contenido.
Y lo peor de todo es que, en ese tiempo, ni creaste, ni descansaste, ni conectaste contigo.


🤯 Consumo pasivo ≠ Acción estratégica
Otra trampa muy común es creer que, por estar en redes, estamos “haciendo algo útil”.
Pero muchas veces no estamos creando contenido, estamos consumiendo.
Viendo lo que hacen otras, guardando cosas “para después”, y alimentando una saturación mental brutal.
¿Resultado?
- Infoxicación.
- Parálisis.
- Falta de claridad.
- Sensación de no avanzar.
Cómo recuperar tu foco y energía
Te propongo tres estrategias para que te centres en lo que de verdad te importa, sin regalar tu energía a otras cosas:
Conéctate con tu realidad y ajusta tu planificación
Tu calendario no es una hoja en blanco. Es un reflejo de tu vida real. Pregúntate:
✔ ¿Cuánto tiempo puedes dedicar HOY a lo que necesitas hacer?
✔ ¿Estás siendo realista y respetuosacon tus límites y energía?
✔ ¿Te estás exigiendo de más?
Recuerda que el foco no es un sacrificio, es una elección consciente.
Crea rituales de enfoque diarios
El foco se construye con pequeñas rutinas diarias. Te propongo 3 de mis rutinas por si te sirven de inspiración:
- Escribe tus tres prioridades esenciales cada mañana.
- Después, dedica 15 minutos a revisar tu planificación.
- Y a continuación establece bloques de tiempo sin distracciones (notificaciones apagadas, pestañas cerradas).
Estas rutinas diarias le mandan un mensaje a tu cerebro “Hola amigo, me estoy concentrando en lo que sí quiero hacer”.

Usa las redes con intención (y no en piloto automático)
Como ya te dije antes, las redes sociales no son neutras, están diseñadas para engancharnos. Así que para que no se conviertan en un ladrón de tu tiempo y energía, vamos qué podemos hacer:
- Identifica patrones: ¿Cuándo caes en el scroll infinito?
- Crea límites claros: Establece horarios sin redes, usa apps para limitar el tiempo digital. Tanto iPhone como Android las tienen disponibles, así te aseguras de “no pasarte”.
- Antes de abrir Instagram, pregúntate:
- ¿Para qué quiero entrar?
- ¿Esto me acerca a mis objetivos o es solo un automatismo?
- Sustituye el scroll por algo que te nutra: leer, caminar, escribir, dibujar…
Idea clave: No se trata de eliminar las redes, sino de transformar la forma en que las usas.
El verdadero secreto no está en gestionar el tiempo, sino la energía.
Y es que en el fondo… no es tanto un problema de tiempo como un problema de energía.
Puedes tener tres horas libres en tu agenda…
Pero si estás drenada, ansiosa y dispersa, no vas a avanzar.
En cambio, con 40 minutos bien enfocados y con la energía clara, puedes mover montañas.
Y aquí entra tu ciclicidad.
Tu cuerpo.
Tu ritmo biológico.
Tu humanidad.
Respetar tus ciclos, comprender tus fases, conocer cuándo estás más creativa y cuándo necesitas pausa…
Eso, querida mía, es un superpoder.
Y si quieres profundizar en esto, mi minicurso Optimus es un recurso valiosísimo.
El foco como acto de amor propio
Mantener el foco no es solo para ser más productiva, se trata de bienestar personal. Mantener el foco no significa trabajar más, sino trabajar de una manera que sea más sostenible y eficiente para ti, para respetar tus ciclos de energía.
Habrá días en los que estarás al 100%, y otros en los que necesitarás descansar. Y eso está bien. No sirve de nada forzarte a mantener el foco cuando estás agotada. Eso solo lleva al burnout.
El autoconocimiento biológico, como es entender tus fluctuaciones energéticas y tu ciclo menstrual y tu ciclicidad y te permite aprender a trabajar al compás de tu energía para dejar de luchar contracorriente y empezar a trabajar con fluidez. Si quieres profundizar en cómo hacerlo te recomiendo mi minicurso Optimus. Este minicurso está diseñado específicamente para ayudarte a sacar el máximo partido a tu energía y a gestionar tu tiempo de manera más consciente porque tu energía incide directamente en tu foco y en tu propia productividad.
Conclusión
- Recuerda: si algo no te acerca a tu visión, no merece tanto espacio en tu vida.
- Si quieres recuperar tu foco y energía y no pasar tanto tiempo en redes sociales, comienza con un ejercicio de honestidad e introspección para reflexionar sobre lo que de verdad quieres y el impacto que las redes tienen en tu vida.
- Recuperar tu tiempo es un regalo que te haces a ti, a tu proyecto, a tu familia y a tu vida. Lo más bonito es que cuando eliges conscientemente en qué pones tu atención, creas una vida más alineada con tu visión.
Mis recomendaciones
Cómo dejar de perder tiempo en redes y recuperar tiempo, foco y energía
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Cómo recuperar tu foco y avanzar sin agobiarte
Nos estamos viendo-leyendo!
Un abrazo,
Èlia